Fútbol: Un buen paso para adelante y uno hacia atrás

En la Liga Deportiva de Fútbol de Rojas se han producido en estos últimos tiempos dos situaciones importantes, una que beneficia a los clubes y otra que representa un retroceso en el nivel de competencia para las divisiones juveniles.

Para subrayar es la decisión de crear el Departamento de Fútbol Infantil, instrumentando su funcionamiento tras mucho tiempo en el cual los clubes estuvieron adheridos a las ligas infantiles de Salto, Pergamino y más reciente a la LIFUR, preámbulo de lo que iba irremediablemente a suceder, con el consecuente beneficio que significa tener la actividad de los más chicos dentro de una institución reconocida como lo es la Liga. Es que más allá del mérito y ganas que los dirigentes de aquellas instituciones le han puesto a la realización de competencias para los más chiquitos, su funcionamiento está fuera de la estructura del fútbol organizado, léase bajo las normativas de la A.F.A. y Consejo Federal.

Los delegados de las entidades afiliadas también han dado otro paso firme al decidir llevar adelante el fichaje de los pibes desde los 8 años, con lo cual los clubes podrán ser dueños de los pases casi desde el ingreso de los chicos a la actividad. Ha sucedido en muchos casos que, con tantos “buitres” a la pesca de algún talento, los noveles futbolistas han estado varios años en escuelita y llegado el momento de anotarlos, a los 12 años, tomaban otro destino, tentados por la ilusión lógica que generan ofertas de representantes o clubes grandes, perdiendo la institución donde se criaron deportivamente todos sus derechos.

Parece prematuro incluir en el sistema a pequeños que sólo deben ir a la cancha a divertirse, lejos de las presiones externas y del mercantilismo del fútbol, pero es la única garantía para que las instituciones puedan recibir, de producirse algún pase, los correspondientes derechos de formación, un reconocimiento justo por la tarea llevada adelante, la cual es innegable porque en los clubes no solamente se forma a los pibes como jugadores sino que es un espacio donde están contenidos varias horas a la semana y que cumple un rol social muy importante

De lo que no puede decirse lo mismo es de lo sucedido con las divisiones juveniles, antes llamadas inferiores, donde se ha abandonado el tradicional torneo con Salto y Arrecifes, que tenía sus bemoles y diferencias en varias situaciones, pero que para jugadores, cuerpos técnicos y dirigentes significaba una chance de trascender el ámbito local y superarse.

En esto no debe atribuirse la culpa únicamente a nuestra Liga porque para que no haya torneo con los vecinos, estos manifestaron su deseo de enfrentarse solamente en el cierre de la temporada, con algunos cruces interligas entre los mejores de cada lugar, pero se deberían haber agotado instancias para lograr que los “socios” de estos años cambiaran su postura o buscar otro destino para tener otro tipo de certamen.

Sucede que de los siete clubes rojenses, sólo tres tienen todas las divisiones y en una, la sexta, hay cuatro equipos participantes, con lo cual el torneo local se limitará a apenas seis partidos en su etapa clasificatoria, demasiado poco y que puede hacer que los jóvenes se desmotiven y más de uno se aburra jugando semana por medio, en el mejor de los casos.

Jugar como hasta el año pasado le daba otros incentivos a todos, porque además de los rivales locales, medirse con los saltenses resultaba siempre interesante y además de la pelea por el título local, estaba el orgullo de ser los mejores de un Interligas, como sucede con la primera división, que tiene doble objetivo para todos los equipos: dar la vuelta olímpica en nuestro medio y después buscar llegar lo más lejos posible en el certamen regional.

Rivales más exigentes exigen superación y sacrificio para mejorar, jugar siempre con los mismos contrincantes todo el año tiene el lindo sabor de superar a los otros clubes de este medio pero termina siendo monótono y sin proyección.

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