Apuntes sobre tránsito. Hoy: Los camiones en la zona urbana

Probablemente nadie contestaría una pregunta sobre la calidad del tránsito en Rojas sin utilizar las palabras "desastre", "caos", o inclusive algunas cercanas a la grosería. Sin embargo, esa percepción suele estar hasta cierto punto vinculada con nuestro natural inconformismo, y no tanto con las razones por las cuales la circulación vehicular en la ciudad es, efectivamente, caótica y desastrosa.

Infinidad de elementos posibilitan esa afirmación, y entre los más relevantes podría considerarse al tránsito indiscriminado de camiones por cualquier lugar y a toda hora; la falta de respeto permanente a los límites de velocidad establecidos para cada sector, tanto los máximos como los mínimos; la ocupación de carriles de circulación y lugares de estacionamiento con total desaprensión, sin tener en cuenta que hay otros que también los necesitan; y muchos más, incluidos aquellos que, a favor de las costumbres y en contra de la ley, legitiman infracciones tales como estacionar del lado izquierdo en muchas calles.

Como puede apreciarse, no están en la enumeración anterior las contravenciones habituales, tales como los giros en "U", el estacionamiento en doble fila (¡hay quienes piensan que las balizas otorgan impunidad para parar en cualquier parte, una especie de "licencia 007" para estacionar!), el desprecio absoluto por el color de la luz del semáforo, el sobrepaso por la derecha, el uso de las luces más allá de toda legalidad (y racionalidad)... Es decir, como puede apreciarse, elementos suficientes para escribir varios libros.

Como no es la intención abordar simultáneamente en esta nota todas las cuestiones que tienen que ver con un problema tan amplio, habrá muchas sobre tránsito a lo largo del año. Esta, la primera, estará dedicada a los camiones en la zona urbana.

CAMIONES EN LA ZONA URBANA

La circulación de camiones por las calles del sector urbano es uno de los problemas más graves del tránsito local, ya que como todo el mundo sabe, ha provocado la pérdida de muchas vidas. Claro que no puede obviarse la realidad de que en el centro hay fábricas, plantas de acopio de cereal, depósitos de todo tipo, y eso exige movimiento de transportes pesados.

Para tratar de paliar en lo posible este inconveniente, a fines de los '90 la Municipalidad de Rojas realizó un estudio bastante profundo, que incluyó consultas a empresarios y transportistas, y definió cuáles son las calles por las que los grandes vehículos de transporte tienen permitido circular. La ordenanza sigue vigente, pero es obvio que es ignorada tanto por quienes deben respetarla como por los encargados de vigilar que se cumpla. El resultado está a la vista: los camiones andan por cualquier parte; ni siquiera faltan los que los consideran vehículos para trasladar personas, y los usan para ir a buscar a los chicos a la escuela, y hasta para salir a pasear.

Estas conductas son perjudiciales desde el punto de vista que se las mire, ya que no sólo ponen en riesgo la vida de las personas (apareciendo en lugares que nadie en su sano juicio pensaría que podría pasar un camión), sino también destrozando el pavimento en calles que no están preparadas para soportar el peso de esos grandes vehículos de transporte.

Un caso particular de estas conductas se vio hace unos cinco o seis años, cuando la Municipalidad decidió pavimentar más de cien cuadras en los barrios con material que, en realidad, no era pavimento sino un "mejorado" (así fue consignado en las facturas que los vecinos pagaron). Obviamente, nada de esto fue pensado para el tránsito de camiones, y por eso el gobierno de entonces decidió la colocación de arcos de baja altura en los accesos a las calles mejoradas, para evitar el ingreso de los grandes vehículos. Ninguno de tales arcos duró mucho en su lugar... sólo unos días, o algunas semanas en el mejor de los casos. Una actitud directamente "patoteril" de algunos (por suerte muchos no son así), ya que no cabe calificar de otra manera a aquella que desprecia tan agresivamente las reglamentaciones, el necesario cuidado que debe prodigarse a la infraestructura urbana, y el mismísimo respeto que merecen los vecinos que pagaron el mejorado de las calles.

No parece un problema fácil de solucionar, ni que vaya a ser resuelto en el corto plazo. La próxima muerte podría no ocurrir nunca, pero también producirse dentro de diez minutos. Y el deterioro de las calles (pavimentadas, mejoradas y de tierra) es evidente. Nadie pretende que se apele a la magia, sino que se tome conciencia de que, por más largo que sea, el camino hacia la solución comienza por dar el primer paso. (Próxima entrega sobre tránsito: Los camiones en la ruta).

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