Fútbol: El dilema de siempre y un ejemplo que sirve

Luego de un nuevo domingo de fútbol y si bien queda mucho camino por recorrer, el panorama de los equipos no difiere demasiado de lo que ha venido sucediendo en los últimos años, confirmándose que apostar a los valores con que cuenta cada club es la base fundamental para los éxitos en la categoría mayor.

El Huracán hace años que le puso todas sus fichas a los jóvenes, hoy adultos y avezados, que armaron un grupo extraordinario que ha marcado diferencias. Cuatro títulos desde 2007, tres locales y un interligas, no parecen ser bastarle a la escuadra aurinegra, que tras un arranque con algunas dudas (empate con Newbery y derrota con Boca), comienza a calentar motores y a afirmarse en la punta del campeonato.

En contraposición con lo de la entidad de Barrio Belgrano, los dos grandes no logran encontrar el rumbo. Argentino había apostado a sus elementos en las dos temporadas anteriores y este año movió el timón trayendo varios buenos jugadores que hasta ahora no han logrado amalgamarse, al punto que la campaña, en puntos, es peor que la del año anterior. Por el lado de Barrio Progreso, los simpatizantes de Jorge Newbery volvieron a ver como a su equipo, también con muchos refuerzos, se le escapaban tres puntos que parecían seguros y de poder estar punteros (ganaban 2-0 en el clásico y 4-1 ayer), están casi en el fondo de la tabla.

Meritorio es lo de Juventud, que se armó con humildad, consiguió lo mejor que encontró disponible en el mercado, a bajo costo pero con alto rendimiento, una ecuación que es la ideal en un fútbol que es amateur pero donde, se sabe, los futbolistas reciben unos pesos para actuar. Pocos gastos y muy buen rendimiento traducido en resultados, y punta en la tabla, ponen a los albirrojos entre los destacados de la primera rueda clasificatoria.

Boca Juniors es otro que tiene en sus filas a varios que han llegado para intentar consolidar el rendimiento y las chances pero tras un gran arranque, de los últimos nueve puntos solamente ha obtenido uno, y eso empieza a preocupar a sus seguidores.

Carabelas terminó de armarse unos días antes de empezar la competencia y lo pagó en las fechas iniciales, mejorando en las últimas dos, con cuatro puntos de los seis más recientes. Las pretensiones de los rojos son pocas pero, de confirmar su remontada, también pueden ilusionarse.

El dilema de los dirigentes seguirá siendo “traer o no traer”. Si no hay, es lógico buscar en otro lado, pero no lo es tanto sumar nombres que resten posibilidades a los jugadores propios, que terminan yéndose o dejando de jugar. Aún menos fructífero es incorporar jugadores que no marquen gran diferencia sobre los que cada entidad tiene, con lo cual suena muy aceptable eso de perder con los pibes, si eso significa “curtirlos” para que en un tiempito estén a punto para los grandes compromisos.

El Huracán supo aguantar muchos años sin títulos (estuvo 26 sin vueltas olímpicas) y el árbol dio frutos... ¿Habrá otros que sigan su camino?...

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