Caso de "abuso": el comerciante deslindó responsabilidades y denunció agresiones


Matías Tisera explicó que nadie notó nada raro en una conducta habitual (adultos que pagan consumiciones a grupos de chicos) en un local repleto, y afirmó que padres intentaron golpearlo en tres oportunidades.

El propietario de "La panchería", el comercio que fue noticia este lunes por la denuncia de un grupo de padres con respecto a un presunto intento de abuso hacia menores de edad, deslindó toda responsabilidad sobre el episodio (en realidad, no ocurrió nada), y denunció a su vez haber sido víctima de amenazas y agresiones por parte de tres de los padres involucrados.

El relato de los padres y el del dueño del local coinciden en que dos hombres, que luego se sabría que trabajan para un constructor local y no tienen antecedentes policiales, dejaron pagos panchos para un grupo de chicos que ocupaba una mesa de la vereda de "La panchería", en calle Iribarne frente a la plaza San Martín. Es el único punto que no quedó aclarado: por qué pagaron y luego se fueron a un bar que está al lado de la iglesia a tomar cerveza.

Cabe señalar que esa situación en que algún adulto paga consumiciones a grupos de chicos es algo permanente en "La panchería". La concurrencia habitual es de gente muy joven, niños inclusive, y es muy común que un padre, o allegado, pague los panchos para todos. La conducta de los dos sujetos cuestionados no llamó en absoluto la atención, porque es algo que sucede todo el tiempo.

Las diferencias entre los relatos, no obstante, son más que reveladoras: el grupo "beneficiado" con los panchos no era exclusivamente femenino, sino que había chicos y chicas, de entre 13 y 15 años. Y nadie se asustó ni llamó a padre alguno: los pibes estuvieron alrededor de media hora más en la mesa, se comieron los panchos obsequiados y luego se fueron, mientras los "benefactores" continuaban en el bar ubicado del otro lado de la avenida 25 de Mayo.

Por otra parte, cualquier suceso extraño no podría haber pasado desapercibido: el local "La panchería" estaba lleno de gente, tanto en el interior como en lasm mesas de la vereda, y entre los parroquianos había una mujer policía, que debió intervenir cuando tres sujetos enfurecidos, que resultaron ser padres de los menores en cuestión, ingresaron al comercio e intentaron agredir al propietario, Matías Tisera, que como es de esperar, se encontraba trabajando a pleno.

Esta conducta incomprensible continuó como ya fue informado: los padres cruzaron la avenida, increparon a quienes habían pagado los panchos, y luego hicieron la denuncia. La policía concurrió, y los sujetos fueron aprehendidos y conducidos a la comisaría.

Matías Tisera, el dueño de "La panchería", también cruzó hasta el otro bar para tratar de aclarar la situación, pero ante un nuevo intento de agresión por parte de los padres, debió regresar a su comercio.

Esta incalificable situación violenta se repetiría minutos después en la comisaría, a donde Tisera fue para intentar aclarar las cosas y fue objeto de un tercer intento de agresión.

Cuál fue el motivo por el que las dos personas pagaron panchos a los chicos es algo que aún se desconoce, aunque no parece demasiado difícil enterarse; ni muy útil. Qué hubo de irregular sí se sabe: nada. Los chicos terminaron de comer y se fueron, sin incidente alguno.

Por qué algunos intentaron agredir al dueño de "La panchería", un muchacho joven que se dedica principalmente a abrirse camino en la vida trabajando... eso sí que no puede entenderse...

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