El arte no produce renta ni votos; pero ayuda a vivir mejor

Escribe: Delia Martínez.
En estos días leí, con mucha alegría, que Micaela Mazzucco y Fátima Bastianello han ingresado al IUNA, donde continuarán sus estudios superiores en Danza. Y mientras pensaba cuánto influyó en mi decisión de dedicarme a la música mi ingreso a la Agrupación Coral de Rojas, me preguntaba cuánto habrá influido en ellas su paso por la Academia y el Ballet Maikan Sumaj. Y cuánto habrá influido el Conservatorio en las decisiones de varios chicos que han elegido la música como carrera como Diego Palavecino, Ivana Escobedo, Tomas Pubill, Julia Tamasi y tantos que seguramente lo harán en los próximos años. Y cuánto habrá influido el TAFS en Leo Martinez y Virginia Azzaretti, que esta tarde comenzarán a dictar un taller de teatro en Rojas, avalados por su formación profesional en Buenos Aires. O la Escuela de Bellas Artes en Sabrina Nicastro, hoy profesora de Artes y en tantos alumnos de Jorge Bertero, múltiplemente premiados en cuánto concurso o certamen participen... Y es que esto es Rojas: un semillero de artistas increíbles, de actores culturales cuyos nombres trascienden a las instituciones que representan y de instituciones que nos hacen conocidos en todo nuestro país y tantos otros.

En lo que a nosotros respecta, desde el Conservatorio de Música estamos comenzando a transitar un nuevo año en nuestro quehacer cultural cotidiano y, como siempre, contamos con el apoyo incondicional de alumnos, padres, medios de comunicación y comunidad en general. En sólo una semana inscribimos a 150 alumnos. Y aún nos queda una semana más de inscripciones. Pero, como siempre, estamos solas de esa soledad que ustedes ya conocen. No quiero polemizar, ni discutir, ni confrontar con nadie. El tiempo y los hechos me han demostrado que no vale la pena y que, más vale, nos perjudica. Pero como no soy de los que se resignan sí quiero, en cambio, pedir humilde y respetuosamente que quienes deben gestionar la cultura en Rojas reflexionen y nos den el apoyo espiritual y material que tanto necesitamos. El arte y la cultura seguramente no producen una renta material ni significan más o menos votos. Pero ayudan a vivir mejor y a ser mejores personas a quienes los producen, los disfrutan o los apoyan. Y eso nos iguala y nos incluye. No perdemos las esperanzas de que esto, algún día, se comprenda.

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