Los sigilosos avasallamientos de los derechos de los ciudadanos

Escribe: Jorge Zunino.
El pasado 24 de setiembre estuvimos en La Plata, un grupo de productores, por una audiencia con la Defensoría del Pueblo. Pedimos la ilegalidad de la disolución de la secretaria vial, por carencia de fundamentos, y por el pedido de licencia de dos concejales claves, el día de la votación.

En la reunión le dejamos saber a los abogados de la Defensoría del Pueblo cómo fue el proceso del tema en cuestión; quedando sobre la mesa la revisión y los pasos a seguir de acuerdo a los hechos sucedidos.

Informamos a los funcionarios que la Secretaria Vial comenzó a funcionar a partir del 2002, integrando a productores de distintas zonas, quienes aportaban datos del estado de los caminos rurales, funcionamiento de las maquinas viales y control de la gestión de la tasa vial. Este conjunto de personas constituyo lo que se llamó el CAMPR, Concejo Asesor Municipal de Productores Rurales.

Lo interesante es que a partir de ese año, de una recaudación del 35% se llegó a un 95%; las maquinas optimizaron sus funciones y los caminos se consolidaron con el alteo correspondiente.

La confiabilidad de la afectación de los recursos y a la efectividad de los trabajos realizados, entre otros temas, hicieron que este fuera un exitoso proyecto, además aceptado por todos.

Hace un año atrás, el gobierno del Intendente Martin Caso comenzó el trabajo de desvincular a los productores de dicha función, alegando que se debía a una decisión política. Después de varias reuniones, en la que explicó lo que iban a hacer unilateralmente, en una sesión muy reñida del Concejo Deliberante, derogaron la ordenanza.

Más allá del perjuicio a los productores, quienes tendrán que hacer malabares para sacar de sus campos la producción, está el daño a los políticos mismos, empobreciendo cada vez más su autoridad y a la sociedad en su conjunto por dejar claros ejemplos donde se ve disminuida la confianza, produciendo conflictos; unos contra otros.

Tal vez poco podamos hacer a nivel nacional; pero si no empezamos a corregir aquí en la patria chica estas injustas irregularidades y desvíos, en vez de salvarnos entre todos, va a ser: sálvese quien pueda.

En definitiva, es simple: hace unos días, en el galpón de un amigo, vi un viejo cartel que decía: "un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar". Esto, en alusión a que la tasa vial no es un impuesto, es una contraprestación de servicios; usted paga por los servicios que recibe. Si esto no se cumple, difícilmente cada cosa esté en su lugar.

Jorge Zunino
Pte. S. Rural de Rojas

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