El nuevito

Escribe: Marcelo Maccio Villegas.
Hoy me crucé con un "nuevito", esos que arrancan de un día para otro sin que nadie los presente y diga "acá está Pirulo, arranca hoy, le damos la bienvenida". Y no trae corbata el nuevito, viene así desarreglado, como si ya fuese uno de nosotros, como si tuviéramos que conocerlo desde antes. Y no lo conocemos, bah, ahora sí, pero no lo conocíamos antes. No sabíamos que iba a estar acá, ni allá, donde está en verdad. No nos imaginábamos que él iba a aparecer. Por eso es nuevito. Y porque apareció de un día para el otro. Sino, si lo hubiésemos previsto sería "al final apareció éste". ¿Y porque es nuevito? Porque hay otros que no lo son. Hay algunos que los conocemos hace mucho, mucho tiempo. Algunos que dejaron de estar pero volvieron ("uh! Volvió aquel de allá, típico aquel, no se va más"). Hay algunos otros que están ahí, nos acostumbramos a verlos, a avisarlos, hasta los usamos de referencia, y hasta los esquivamos cuando podemos, pobres.
 
Pero el nuevito es un bache y hay que respetarlo. Un bache hecho y derecho. O torcido, porque los baches derechos no están. Están para abajo, con los límites claros y difusos a la vez. Arrancan donde el asfalto se hundió, pero para sorpresas, algunos deciden ampliarse y corren de a poco sus limites un poquito más allá.
 
Son baches. Qué les vamos a decir. Agarrártela con el bache es como enojarte con tu amigo que te avisó que tu novia te engaña. Por eso, no matemos al mensajero. El bache es eso, un mensajero. ¿Pero de qué? ¿O de quién? ¿Y qué viene a decir?
 
Siempre recuerdo una tapa de la revista Hecho en Buenos Aires donde Alfredo Casero decía -atinado y gracioso-, "lo único que se empieza de arriba es un pozo". Y si, un bache es un pozo, pero no es lo mismo. No empieza de arriba, sino que la consecuencia está arriba, pero las causales debajo. ¿Difícil de entender? Fácil de explicar. Un camión pasa por una bocacalle y el asfalto se hunde. Se crea un bache. Pero no es el camión el que lo crea, el que lo genera. No. No, en serio que no. El camión lo que hizo fue desencadenar la apertura del bache, pero el causal está debajo. O mejor dicho, no está. No estaba el cimiento del asfalto en condiciones. Ahí se abren múltiples caminos, pero hasta acá, todos coincidimos. O deberíamos.
 
A partir de allí hay dos caminos. Uno hacia atrás, y nos lleva irremediablemente a preguntarnos por qué se genera el bache, qué hizo que el asfalto cediera ante la presión de la superficie, quién es el culpable, cómo podría haberse evitado, quién debía encarar dicha tarea.
 
El otro camino es... hacía adelante, acertaste. Ahí tenemos que apuntar -en primera medida- a arreglar el bache. Pero también es necesario saber qué hacer para que no vuelva a aparecer. Y ahí está la papa, y no la pises. Primero hay que arreglar, preguntarse por qué sucedió, e intentar prevenir que se abra de nuevo. Y que se abran otros baches nuevos, obvio.
 
Hacer al revés -primero protestar, excusarse, patalear- es desacertado. No arregla el bache (pobre nuevito, recién apareció y ya pensamos en volarlo), ni resuelve nada. Es un berrinche de un niño que quiso llegar, llegó, no supo qué hacer y como si fuera poco, lo empeoró. Si, es un palito para vos esto. Pero no lo tomes a mal. Respirá hondo y dale para adelante. No bajes los brazos. O bajalos un poco mejor, que tener los brazos arriba así, hace imaginar que la Ley te dio la voz de "alto". Y queda feo, viste.
 
Pero volvamos al bache, pobre, que es nuevito y ya casi lo olvidamos. No Ocaso, no nos olvidamos de vos igual, vamos a hablar del bache y de vos. Si, de los dos juntos.
 
Tincho, -el niño que quiso llegar, llegó, no supo que hacer y la empeoró-, nos contó orgulloso (sí, primero se quejó, arrancó mal. Pero nos contó, carajo, que es lo que importa), que para este año destinarán para este tema "cerca de 1.5 millones de pesos" (el cerca confiesa que no son 1.5 sino un poco menos). Luego, nos quiso dar más números y nos ilustró: "cada bocacalle arreglada tiene un costo de aproximadamente 100 mil pesos".
 
Bueno, hagamos cuentas, que es aburrido pero necesario a veces. Si tienen 1.5 millones y cada bocacalle cuesta 100 mil. El presupuesto abarca para arreglar unas... ¡¡¡15 bocacalles!!! ¡¡Pero que gestión!! ¡¡Aplauso medalla y beso!!
 
Mi pésame para las 15 bocacalles que serán reparadas. Y para los baches que en dichos arreglos desaparecerán. No festejen, amargos, que ya sabemos que son más de 15 los que hay. No festejen porque hay un montón de ustedes que se salvaron de ser reparados. No sean jodidos, no festejen.

Y festejan nomás los baches. Porque saben que no los van a extinguir a todos, que muchos van a quedar ahí donde están. Y encima tienen un as bajo la manga: los nuevitos. Esos que arrancan y aparecen de un día para el otro y que hasta ahora nadie tiene en cuenta. Ni nosotros ni Ocaso. ¿Por qué los va a tener en cuenta? ¿Planificar a futuro? ¿Tincho, sabés que es eso? Ah, no sabes. Bueno, no importa, dejémoslo ahí. Hablamos después, y acordate de bajar un poquito los brazos, no vaya a ser cosa que... bueno, vos sabés.

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