Tema vial: En defensa de la inteligencia

Mucho se ha dicho en torno de la Secretaría Vial y su funcionamiento, y seguramente mucho más se dirá, sobre todo en estos días que el tema volvió a estar sobre el tapete a partir de un proyecto del gobierno municipal para terminar con su estructura funcional.

No obstante, esta columna no pretende analizar el tema en cuestión, sino rescatar la impecable tarea de quienes hace doce años trabajaron intensamente, con gran capacidad y eficacia, para organizar un sistema que quedó plasmado en la ordenanza N° 2649/02 y que funcionó sin fisuras hasta 2011 inclusive.

Fueron centenares de personas las que se pusieron en marcha para crear esta Secretaría. Productores y profesionales vinculados al quehacer agropecuario, aportando su conocimiento del tema "en la trinchera"; reconocidos abogados en la parte legal; también ingenieros, porque hubo mucha cuestión técnica para considerar, sobre todo en temas de hidráulica; dirigentes de entidades, tan preocupados como cualquiera por crear un sistema eficaz y eficiente; dirigentes políticos, funcionarios y concejales, en cumplimiento de sus funciones respectivas; y hasta docentes de las escuelas de campo, que aportaron datos y expresaron necesidades, siempre tenidos en cuenta.

Quien esto escribe tuvo la suerte de ser testigo, privilegiado por su condición de periodista, de ese proceso de construcción institucional. Los debates fueron permanentes, porque la Secretaría Vial de Rojas no fue diseñada por casualidad, ni por descarte, sino como la mejor opción luego de analizar todas las posibilidades.

Hubo en aquel momento quienes pensaban que la mejor opción era tercerizar los servicios, derivando la recaudación de la tasa a alguna empresa o cooperativa, creada "ad hoc" o mediante licitación; otros proponían un organismo municipal descentralizado, dependiente de la Municipalidad en lo económico, pero autónomo en sus decisiones técnicas; también se pensó en formar un organismo mixto; y finalmente se optó por la estructura conocida, dentro del ámbito municipal, pero con recursos afectados y un protagonismo central del Consejo Asesor de Productores, que a su vez se nutre de las Comisiones Rurales, con una conformación total y absolutamente democrática y transparente.

Sugerir hoy mediáticamente, como se sugiere, que la ordenanza 2649/02 fue aprobada excediéndose el Concejo Deliberante en sus atribuciones; o bien que es anticonstitucional, o que viola leyes provinciales, es lisa y llanamente una falta de respeto a la capacidad y la inteligencia de quienes la elaboraron.

Por qué el Tribunal de Cuentas objeta hoy (único punto) la mecánica propuesta para la designación del Secretario a partir de una terna propuesta por el CAMPR, cuando doce años atrás no le parecía mal, es algo que excede el conocimiento de este columnista. Es probable que tenga que ver con aquello de que en cualquier estudio jurídico, la mitad de la biblioteca sirve para negar lo que la otra mitad afirma... sumado esto a una lógica renovación de funcionarios, pasada más de una década.

Porque esto debe quedar claro: la Secretaría Vial de Rojas no fue una improvisación. Fue diseñada considerando otros modelos que ya funcionaban en distintos distritos bonaerenses; en base a la legislación vigente; en medio de permanentes consultas a los organismos provinciales, tales como el Tribunal de Cuentas y la Asesoría General de Gobierno; y con la Constitución Provincial y la Ley Orgánica de las Municipalidades permanentemente abiertas arriba de la mesa.

Por eso hoy se hace necesario rescatar no sólo el tesón, sino también la capacidad y la sabiduría de quienes crearon la Secretaría. No fue un proyecto basado en una ley peruana.

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